Despertar: 05:36am
42°23′58″N 8°48′24″O
Salgo hacia el Sureste.

Con las primeras luces me encuentro el cadáver de un comercio, pandémico perdido. 

El agua siempre encuentra el camino.

No sé cuanto tiempo llevan ahí, si hubo un día en que el panadero no llegó a completar el camino entre una y otra casa, o el segundo inquilino es más madrugador. Si la escena lleva congelada, repitiéndose inmutable, varios meses. Me apetece estrujar esa bolsa amarilla para comprobarlo, me imagino que el pan cruje y está caliente, y también que está frío, y duro, y que se rompe como carbón fosilizado.

Supongo que esas ventanas tuvieron toldos, y en algún sitio colgó un neón chicharrero, y muchos señores gordos y feos empaparon de miasmas sábanas desechables.

No sé si lo esculpieron ya dormido, o se fue adormeciendo después, con el olvido.
La decadencia y el feísmo se subliman hasta cotas inéditas, si añades un Borbón.
El navegador decía que en aquella dirección habría costa. No decía que la costa era una cosa llamada "Complejo intermareal", y que el camino no acababa allí, pues se adentraba en la ciénaga para que pudiera seguirlo quien sabe qué clase de anfibio viscoso. Por todas partes persistían las chimeneas de las decenas de viejas fabricas de cerámica que habían arrasado aquel lugar. 
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